Bomberos de Temuco conmemoraron 50 años de la muerte del capitán mártir Luis Ariel Guerrero Rodríguez

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Con una solemne ceremonia realizada en el frontis del Regimiento Tucapel de Temuco, en el lugar exacto donde hace medio siglo se produjera el trágico accidente, el Cuerpo de Bomberos de Temuco conmemoró el aniversario número 50 de la muerte del capitán y mártir de la Primera Compañía, Luis Ariel Guerrero Rodríguez, de 21 años de edad y estudiante la Universidad Técnica del Estado.

Frente a una formación con delegaciones de todas las Compañías y Brigadas de la institución, además de familiares del extinto bombero y las máximas autoridades del Cuerpo de Bomberos de Temuco, en la tarde de este sábado se recordó lo sucedido el 3 de diciembre de 1966, cuando desde el Regimiento “Tucapel” se solicita la presencia de Bomberos para reinstalar la driza del mástil de esa unidad militar.

El capitán Guerrero era uno de los más jóvenes de Chile en ostentar este cargo, concurre al mando de un grupo de voluntarios y decide subir utilizando la antigua escala telescópica manual, como muchas veces ya lo había hecho.

Sin embargo, esta vez su casco metálico roza los cables del tendido eléctrico, lo cual le provoca una electrocución que le quita la vida en forma instantánea mientras aún se encontraba en lo alto de la escala.

Ante la premura, sus camaradas lo bajan e intentaban maniobras de reanimación y lo trasladan al Hospital Regional, donde es constatado su deceso.

Iván Guerrero Rodríguez, hermano mayor del mártir y uno de los asistentes a la ceremonia, recordó el fuerte golpe que significó la pérdida de este joven estudiante. “Por ese entonces yo era religioso, me encontraba en Santiago y llegué al día siguiente a Temuco. La situación era muy trágica para la familia, pues mi madre se encontraba postrada en cama desde hacía más de cinco años y para ella fue terrible porque Luis vivía con ella y era su única compañía. Mi mamá fallece en 1973 y creo que la muerte de mi hermano le afectó profundamente en su vida posterior, fue decayendo con el tiempo hasta que falleció”, recordó.

Guerrero agradeció que la institución mantenga vivo en forma permanente el recuerdo de su hermano, destacando que “Ariel tenía muy arraigado el amor a Bomberos”.

DRAMÁTICO RELATO
En tanto, el Superintendente del Cuerpo de Bomberos de Temuco, Leonel Nualart, uno de los voluntarios que concurrió aquel aciago día al sitio del suceso, tras recibir la alerta de que había ocurrido un grave accidente a los primerinos en el regimiento, relató con detalles sus recuerdos de aquella trágica jornada, expresando que “ese día estábamos en los preparativos para un ejercicio general que se haría al día siguiente y veníamos cantando por Avenida Alemania, donde en aquellos años estaba la Sofo, hasta el cuartel. De pronto llaman del regimiento para informar que había problemas con la driza y como la Primera Compañía era de escalas, salió el capitán Guerrero con algunos voluntarios, llevando la escala mecánica”.

Nualart prosiguió explicando que “al extender la escala para reparar la driza, el casco metálico del capitán hizo contacto con los cables eléctricos y a través de los remaches que sujetaban el barbiquejo, hicieron contacto con su cabeza, estando sus pies y sus manos en contacto con la escala mecánica que era totalmente de metal, lo que le produjo un tremendo choque eléctrico de media tensión, de 13.200 volts, falleciendo en forma instantánea”.

“Algunos voluntarios lo bajaron y le hicieron reanimación. Con el comandante de la época, Bernardo Roloff, al enterarnos del accidente salimos de inmediato al lugar y llegamos cuando el capitán estaba sobre el carro de la Comandancia, mientras le hacían respiración artificial tratando de salvarlo, pero recuerdo que desde su cabeza salía un humo negro, su cuerpo estaba totalmente calcinado y no había posibilidades”, prosiguió.

Finalmente, el Superintendente comentó que con Luis Guerrero eran alumnos de la Universidad Técnica del Estado, donde el capitán estaba egresando precisamente ese mes de la carrera de Ingeniería Mecánica, y ya había manifestado a sus cercanos que una vez titulado, ingresaría –paradójicamente- a iniciar una carrera militar.

Sobre los funerales, “creo que fueron los más solemnes y grandes que hemos tenido. Mucha gente salió a las calles y como la madre de Luis se encontraba postrada, el cortejo se detuvo en las afueras de su casa, cuando iba camino al Cementerio General. Ella sale en una silla de ruedas a saludar y despedir los restos de su hijo, fue una pena tremenda, todos llorábamos”, recuerda emocionado.

“UNA HISTORIA DE SERVICIO Y ENTREGA MÁXIMA”

En tanto, Gustavo Rocha, director de la Primera Compañía, manifestó que “para nuestra Compañía es un hecho trágico, pero a la vez es algo que nos motiva y todos nuestros actos de servicio los hacemos en memoria de nuestro capitán mártir, puesto que con el ejemplo de que en vista que todos los bomberos que le acompañaban ese día se encontraban cansados porque venían de la preparación de un ejercicio general del Cuerpo de Bomberos, el capitán toma la iniciativa y sube por la escala cuando se produce este trágico accidente. Esta es una fecha que conmemoramos todos los años los primerinos, esta es la historia del bombero voluntario de Chile, una historia de servicio y entrega máxima hasta dar la vida, lo que nos emociona y conmueve”.

En el acto realizado en el frontis del Regimiento Tucapel, se estacionó la misma escala mecánica utilizada en el fatídico accidente, hoy convertida en una reliquia de la Primera Compañía, la que se desplegó en el lugar exacto donde ocurrieron los hechos, se depositó una ofrenda floral y se realizó un desfile, para luego trasladarse al Mausoleo del Cuerpo de Bomberos de Temuco, en el Cementerio General de Temuco, donde reposan los restos del capitán Guerrero junto a otros bomberos que también han ofrendado sus vidas en acto de servicio en esta ciudad y se le dejó una segunda ofrenda, esta vez junto a su tumba.

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