Gustavo Toledo Fuentes

En la madrugada del viernes 11 de enero de 1957, cuando sonó la sirena del Cuartel General, el voluntario de la Primera Compañía, Gustavo Toledo, acude a la alarma de incendio declarado en las esquinas de Rodríguez y Aldunate, en pleno centro de Temuco; se incendiaba la ferretería Frindt y Cía.

Los voluntarios rápidamente ocupan sus puestos en la extinción del fuego. De pronto se oye la voz de un capitán ordenando retroceder debido a que una muralla estaba a punto de desplomarse, pero la juventud del voluntario Toledo hizo caso omiso de aquella advertencia, escuchándose posteriormente un estrepitoso estruendo: la muralla cayó estrepitosamente. Los voluntarios acuden para socorrer a sus compañeros; triste fue el balance de la tragedia: un muerto, dos heridos con pérdida de conciencia y cuatro heridos leves.

Gustavo Toledo Fuentes caía dignamente, con su casaca ensangrentada en ofrenda a la tranquilidad y seguridad de sus semejantes, jamás pasó por su mente que en esta oportunidad la vestiría por última vez, convirtiéndose en el cuarto mártir del Cuerpo de Bomberos a la edad de 24 años.

Una vez más el Cuerpo de Bomberos de Temuco, se reúne en estricto duelo para despedir los restos de un joven bombero que abrazó esta noble causa hasta la muerte.