El Cuerpo de Bomberos de Temuco desde sus albores necesitó de un sistema de comunicaciones que le permitiese dar aviso oportuno a sus voluntarios sobre las emergencias que permanentemente ponían en riesgo a la comunidad y sus instalaciones. Claro está, que en los inicios, a fines del siglo XIX, no existían los avanzados equipos y sistemas computacionales con que hoy contamos, pero el ingenio del hombre al servicio del prójimo fue capaz de idear un método efectivo de aviso y comunicación, y con ello permitir el eficiente desempeño de la institución.
En efecto, en el año 1900 no existía una alarma sonora para avisar los incendios como la conocemos hoy. No obstante, en aquellos lejanos tiempos las casas de los bomberos tenían una estrella blanca con fondo rojo para indicar que allí vivía un voluntario, de manera que los guardianes, conformados por los policías fiscales, pasaban por las casas avisando la ocurrencia de un incendio a través del toque de un silbato y golpeando las puertas. Con esta acción en horas de la noche se comunicaba de la existencia de la emergencia a los vecinos bomberos de la ciudad. Pero, Temuco crecía a pasos de gigante, su comercio se diversificaba y nacían nuevos sectores residenciales, por lo que ese sistema requería ser modificado por uno más eficiente. En una primera instancia y por acuerdo del Honorable Directorio General de fecha 28 de julio de 1900, se estipuló el acuerdo de adquirir una campana para el servicio del Cuerpo de Bomberos. Durante una sesión extraordinaria de fecha 21 de agosto del mismo año se encomendó al Capitán de la Primera Compañía para que contrate la instalación de la campana de alarma, lo que finalmente se concretó en el cuartel ubicado en la calle del Comercio, actual calle Vicuña Mackenna. En tanto, en 1902 se acordó mandar a fabricar una nueva campana, dado que la anterior no dio los resultados esperados. Es así como el 18 de septiembre de 1902 es instalada, en una torre en la plaza Aníbal Pinto, una nueva campana que confeccionó la fundición Dickinson de Lautaro, pesó 277 kilos y tuvo un costo de 825 pesos, la cual en esos tiempos era tocada por los policías de la época anunciando que una emergencia arreciaba sobre la ciudad. Un sistema revolucionario se implementó el 25 de abril de 1923, cuando CBT compró una sirena eléctrica marca Siemenns-Schukert, a la Firma "Pleffleu i Eller" de Concepción en la suma de 2.200 pesos. Cuando ésta entra en funciones, el 2 de agosto, la campana permaneció silenciosa desde entonces, salvo ocasiones especiales, como los funerales de los voluntarios donde es tañida anunciando la partida de un bombero. Luego, en el año 1934 esta gran campana fue reubicada en el cuartel general ubicado en calle Antonio Varas 755, donde queda instalada definitivamente en una sólida torre de concreto hasta el año 1997 cuando fue retirada de esa ubicación por destinarse esta propiedad a otros fines, manteniendo muda su cálida voz. Posteriormente y por acuerdo del Honorable Directorio General, de fecha 29 de noviembre de 1994, fue concedida a la Primera Compañía de Bomberos la custodia definitiva de este preciado implemento. En tanto, el nuevo sistema de sirena fue más efectivo que la campana, ya que podría ser escuchado desde lugares mas alejados, incluso desde el creciente sector de Pueblo Nuevo, con lo cual los voluntarios al escuchar el ulular de la sirena eran avisados que debían dirigirse al cuartel de bomberos para así informarse del lugar siniestrado. Pero nuevamente el avance de la urbe motiva, la instalación de una nueva Sirena Eléctrica, de mayor potencia que la anterior, aunque de la misma marca, lo que estuvo a cargo del ingeniero Kurt Allstein, con experiencia en sirenas de alarma antiaéreas colocadas en Estocolmo. Antes de darle el visto bueno final, naturalmente debía hacer algunas pruebas, lo que concretó un noche de 1939. El fuerte y ondulante sonido, jamás escuchado en la ciudad, causó pánico entre los asistentes al Cine Central, quienes salieron despavoridos a la calle, creyeron seguramente, que el terremoto de Chillán se repetía en Temuco. Por fortuna no hubo desgracias personales que lamentar. Sólo el susto que se hizo presa de los "alarmados" vecinos. En esa época las emergencias también eran recibidas en los mismos cuarteles donde las llamadas telefónicas recibidas en aparatos de magnetos daban el oportuno aviso para que los carros pudieran salir a los diversos llamados. Años más tarde, en 1947, la Comandancia estudia la forma más expedita para poner en marcha el ofrecimiento del administrador de Radio Cautín, Nicolás Kunakow, para controlar el toque de la sirena que anuncia el mediodía, en virtud a que esa Radioemisora recibía diariamente desde Valparaíso la Hora Oficial, lo que posibilitaba evitar las variaciones de horario. De esta maneta nace una tradición que se mantiene hasta la actualidad. En el año 1970 por acuerdo unánime del Honorable Directorio General se decidió adquirir a una firma de Santiago la importación directa de equipos de radio marca Johnson, de la fábrica Johnson Company Waseca-Minesota, EE.UU. Es así como en septiembre de 1972 se suscita un gran acontecimiento para el CBT... Llegan los tres primeros equipos base: una radio modelo Trascom II-4573, que fue instalada en el Cuartel General de calle Varas, la segunda radio fue destinada al cuartel de la Quinta Compañía, en tanto que la tercera base fue instalada en el cuartel de la Séptima Compañía. Asimismo, se recibieron equipos móviles con que se implementa el parque de carrobombas de la institución. Luego, a fines del mes de diciembre de 1972, entra en funcionamiento efectivamente la Central de Radio del CBT, estableciéndose un sistema de telecomunicaciones que era muy anhelado por la institución. Esta central se estableció en una pequeña habitación en el Cuartel General, de calle Varas, siendo atendida por un Cuartelero, o su Ayudante, y en muchas oportunidades a falta de ellos por sus señoras esposas. Consiguientemente la nueva central obliga a la Comandancia generar un sistema de comunicación a través de códigos y alarmas con el objeto de proteger la información que se transmite a través de este medio y a la vez de hacer más eficaz y rápida la transmisión de los mensajes. Posteriormente, en el año 1976, y habiendo tomado una gran importancia el sistema de radio dentro de la institución, se adquieren tres nuevos equipos Motorola MX-330 que son destinados para el uso de los señores comandantes. Luego, en el año 1980, las comunicaciones del CBT se fortalecen ampliamente con la llegada de 32 receptores portátiles marca Tempo MR-3, dotación que se ve incrementada con 53 equipos más un año y diez meses más tarde. Este hecho genera que un amplio contingente de voluntarios pudiera estar permanentemente informado sobre las emergencias que se suscitaban. Dos años más tarde, un 17 de febrero de 1982, se traslada la Central de Alarmas al piso 21 de la Torre Caupolicán, fecha en que también se mudan a estas dependencias la Superintendencia y la Comandancia. En este edificio la Central tiene una moderna oficina con los equipos y el alcance necesario hacia toda la ciudad, y además con una vista panorámica privilegiada para observar la capital regional, pudiendo incluso detectar las magnitudes de los incendios antes de la llegada de las máquinas. En tanto, el progreso de todo el sistema de comunicaciones motiva que un 3 de mayo de 1982 y por orden del día N°5, se cree el Departamento de Comunicaciones, estamento que estaría encargado de velar por el buen uso de los equipos y su mantención, como asimismo controlar los tráficos que por ellos se cursan. En el año 1985 la Central de Alarmas contaba con una Mesa telefónica con dos líneas externas y un sistema de teléfonos a magneto conectado con las diferentes Compañías. En tanto, era atendida por las radioperadoras Rosa Villa, Carmen Tejeda, Betsi Cancino y Maritza Osses, en turnos de 8 horas diarias, manteniendo el servicio en forma ininterrumpida las 24 horas del día. Las operadoras, debidamente capacitadas, tenían a su cargo una muy importante y eficiente función, como es recibir y dar las alarmas, haciendo más eficaz el serv i cio que prestan los voluntarios. Es un hecho que la Central de Alarmas permanentemente se fue actualizando, tanto en equipos como en información disponible, siendo capaz de entregar rápidamente indicaciones de acceso a los lugares siniestrados. En el año 2003, el Gobierno Regional, eligió a la Central de Telecomunicaciones del Cuerpo de Bomberos de Temuco, como base para instalar la Central de la Alerta Temprana , puente de comunicaciones entre Samu, Carabineros, Gobernación, y los diferentes mecanismos de emergencias de distintas empresas que brindan servicios básicos, esto con el fin de poder mantener una vía de comunicación eficiente y rápida entre los distintos mecanismos que deben concurrir a un llamado. En este mismo año la central cambia su nombre a Central de Telecomunicaciones, actualizándose así a los modernos sistemas de la emergencia. Actualmente, la Central de Telecomunicaciones, se encuentra ubicada en el cuartel de la Cuarta Compañía ubicado en Millahue s/n. y cuenta con sistemas computacionales que agilizan la entrega de información, uno de estos sistemas es el Geoinfo. Por otra parte, la Central de Comunicaciones se ha visto reforzada con un grupo de voluntarios que han sido instruidos en el correcto manejo de los equipos y en los sistemas de despachos con el fin de poder brindar un fuerte apoyo en los momentos de colapsos de llamados y emergencias. Este apoyo es muy importante para el trabajo eficiente desde este centro neurálgico y estratégico, no solo para la ciudad sino también para toda la Región, y que en situaciones complejas ha sido el único estamento de alarma que ha podido rápidamente entregar información confiable del estado de la ciudad y de la región. La Central de comunicaciones, se encuentra a cargo de un Inspector y dos Ayudantes Generales; además se suma a este departamento seis operadoras las que cubren en sistemas de turnos este importante servicio a la comunidad. En las líneas precedentes es posible visualizar el evidente avance que ha tenido el sistema de comunicaciones de la institución. Desde la gran campana hasta la sirena y el moderno sistema de radio se puede denotar una directriz clara, que se traduce en el esfuerzo, trabajo y dedicación irrestricta hacia la comunidad, velando permanentemente por la protección del prójimo incluso si es de menester entregar la propia vida. |