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La Fuerza de Tarea de bomberos chilenos que se encuentra en Haití, conformado por Bomberos voluntarios del Santiago, Ñuñoa y Viña del Mar, encontraron el cuerpo de María Teresa Dowling, esposa del General de Ejercito Ricardo Toro. La confirmación fue dada por la Presidenta de la República, Michelle Bachelet, quien se encuentra en Bolivia, quien precisó que en primera instancia el general Toro identificó en medio de las ruinas del Hotel Montana el cuerpo de su esposa. Pocos minutos después, el ministro de Defensa, Francisco Vidal, junto al Comandante del Cuerpo de Bomberos de Santiago, Cristóbal Goñi, en conferencia de prensa entregaron los detalles de la búsqueda en Puerto Príncipe. El ministro de Defensa manifestó su agradecimiento a los bomberos que participan en el operativo, recalcando que “No solamente lograron la misión principal, sino que también rescataron otros cuerpos”. Que duda cabe, que se iba a lograr el objetivo, por mas difícil y doloroso que este fuera, si se encontraba un grupo de hombres chilenos, formados , desde niños en los cauces de la comprensión del dolor ajeno y con la disposición permanente de aportar a la disminución de los impactos que producen en las personas estas tragedias. Estos hombres no son más ni menos que los Bomberos de Chile, los que una vez mas han demostrado sus reales valores a veces poco reconocidos.
No creían en ellos por ser "Voluntarios" y quizás por lo mismo tampoco conozcan realmente su trabajo, sus constates esfuerzos individuales y colectivos, por siempre más eficaces y eficientes, administrando de la mejor manera sus escasos recursos, para adquirir la mejor tecnología que sumada a su excelente capacitación, que duda cabe entonces de su histórico desempeño en la destrozada república de Haiti. Solo los bomberos podrán comprender lo que sintieron estos cofrades al encontrar el cuerpo de nuestra compatriota Maria Teresa Dowling, después de recorrer entre los escombros los silencios de la muerte, con sus pulsos acelerados, sus ojos humedecidos, sus gargantas apretadas, que no fueron impedimento para dar gracias a Dios, pensar en su patria y su familia, sintiendo en los más profundo de su ser, la dulzura de la misión cumplida. Desde aquí, les enviamos nuestros saludos y el reconocimiento por su trabajo, que sin duda alguna será atesorada como una gran lección de vida, para seguir sirviendo a la comunidad de la mejor manera. |