La perrita rescatada por Bomberos en Padre Las Casas finalmente encontró un hogar

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Entre lágrimas, los funcionarios de la clínica veterinaria Vida despidieron a Asha, la perrita que el pasado 29 de abril fue descubierta por unos pescadores al interior de una bolsa, semisumergida en el río y enganchada en unos palos bajo el puente Momberg, en Padre Las Casas.

Fue más de un mes de intensas curaciones, operaciones y rehabilitación para salvarle la vida a la pequeña que fue rescatada del agua por voluntarios del Cuerpo de Bomberos de Temuco y posteriormente ingresada por manos piadosas a la clínica veterinaria.

Ximena Inostroza, dirigenta de la organización animalista “Una mano para una patita”, que se responsabilizó de hacer seguimiento de Asha, explicó que fue un mes de arduo trabajo para los profesionales que debieron atender a la perrita, la que sufrió una demencial golpiza en el cráneo, al punto que le destrozaron uno de sus ojos, el que debió ser extirpado.

Tras algunos días, durante el proceso de tratamiento, advirtieron que la perrita mantenía perdigones incrustados en el cuerpo, además de múltiples heridas infectadas, a lo que se sumaba una severa desnutrición, lo que da cuenta de un acto de extrema crueldad contra la inocente criatura.

“Pese a todo lo que le pasó, es una perrita muy dócil y dulce”, explicó Inostroza, agregando que “fue encontrada con un destino trágico, rescatada por Bomberos e internada de inmediato en Clínica Veterinaria Vida donde cada día los cuidados, las caricias, atención constante y dedicación, lograron sacarla adelante. Asha, guerrera, ha vuelto a tener una esperanza de vida, Dios no se olvidó de este pequeño ser que sufría en silencio. Hoy comienza su nueva vida, un nuevo hogar le espera, con respeto y cariño. Solo gracias a todos”.

LABRANZA
Ximena precisó que la perrita fue adoptada por una familia de Labranza, donde ya mantienen una perrita que también fue abandonada, por lo que desde ahora Asha no solo tendrá una familia que la ame, sino también una compañera de juegos.

“Asha fue adoptada en Labranza donde Sayen, enfermera del hospital, quien vio nuestro caso y quiso darle un hogar desde que la vio. Ella también nos había adoptado una viejita Poodle Toy, así que Asha tendrá una amiguita viejita para acompañarse”, destacó.

La despedida no estuvo exenta de emoción en la clínica, donde le donaron el tratamiento y las operaciones, puesto que la perrita, con su carácter dócil, supo ganarse el cariño de los trabajadores, quienes dijeron que la extrañarán mucho, especialmente porque pese a todos los sufrimientos que padeció, es una mascota muy cariñosa y que les alegraba las jornadas de trabajo.

“Una mano para una patita” gestionó no solamente una familia para Asha, sino también una casita y diversos insumos que ayudarán a que continúe con su recuperación.

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