Héctor Llanquín Benítez

Eran cerca de las 19 horas del jueves 26 de febrero de 2015, cuando el director de la Brigada Metrenco del Cuerpo de Bomberos de Temuco, Héctor Llanquín Benítez, de 35 años de edad, llegó en solitario conduciendo el carrobomba de su brigada al kilómetro 4 del camino a Illaf, al poniente de la localidad de Metrenco.

Allí había sido despachado producto que el fuego se encontraba consumiendo una siembra de lupino, emergencia que como suele suceder, causa graves perjuicios económicos a los agricultores de La Araucanía.

Motivado por su vocación de servicio público y ayuda desinteresada que lo caracterizaba, Llanquín no se amilanó ante el fuego que consumía vorazmente la siembra, en que había un cable de alta tensión que se había desprendido y tocaba tierra energizado.

Durante el trabajo de combate del fuego y mientras sus compañeros de brigada todavía se encontraban en camino al lugar de la emergencia, Héctor Llanquín sufre una poderosa descarga eléctrica de aproximadamente 15 mil voltios que le causa devastadoras heridas y lo deja inconsciente en el piso.

Lugareños intentaron auxiliarlo, incluso uno tomó el equipo de radiocomunicaciones del carrobomba y lanzó un desesperado llamado de auxilio a la Central de Telecomunicaciones.

Minutos más tarde arribaba Carabineros y luego una ambulancia al sitio del suceso y el director de la Brigada de Metrenco fue trasladado a toda velocidad hasta el Servicio de Urgencia del Hospital Regional de Temuco, donde deja de existir momentos después de su llegada.

Ese día, más de 30 emergencias, especialmente quemas de pastizales, debieron ser atendidas por el Cuerpo de Bomberos de Temuco, situación que se venía repitiendo desde hacía semanas debido a las altas temperaturas reinantes, por lo que la institución trabajaba a plena capacidad y se mantenía en situación de acuartelamiento y en muchos de los siniestros anteriores, incluso apenas horas antes, la figura de Héctor Llanquín ya se encontraba en medio del humo y el ulular de sirenas combatiendo al enemigo común: el fuego.

El hecho causa inmediato dolor no solo en las 11 compañías y tres brigadas que componen la institución, sino en todos los bomberos de Chile. Desde 1977 que en el Cuerpo de Bomberos de Temuco no se producía un accidente con resultados fatales, por lo que a través de las redes sociales y medios de comunicación social, la noticia corrió como un reguero de pólvora en cosa de minutos por todo Chile, anunciando que la institución temuquense sumaba un octavo mártir a sus filas.

De profesión contador público, Héctor Llanquín era soltero y había ingresado seis años antes a la Brigada Metrenco, ocupando cargos como capitán, secretario y a la fecha de su trágico deceso, era el director de su brigada, habiendo asumido el cargo menos de dos meses antes, el 1 de enero de 2015.

Residía en una humilde comunidad mapuche del sector Codihue, al oriente de Metrenco (comuna de Padre Las Casas) y en su vida laboral, se desempeñaba como auxiliar en la escuela de Metrenco y daba clases particulares de inglés.
Recordado por sus compañeros como un hombre extremadamente comprometido con la causa bomberil, también contaba con autorización legal para conducir el material mayor de su brigada y muchas veces cumplió funciones como centralista, siempre listo y dispuesto a servir a su vocación de servicio público.
Al día siguiente de la tragedia, en sesión extraordinaria del Cuerpo de Bomberos de Temuco se le declara oficialmente como bombero mártir y se decretan cinco días de duelo institucional.

Sus funerales se realizan el domingo 1 de marzo en medio del dolor de sus familiares y camaradas de acuerdo el ceremonial mapuche, en el cementerio de su comunidad, oportunidad en que concurrieron delegaciones de todo el Cuerpo de Bomberos de Temuco y horas más tarde, tras el funeral se le realiza un acto ecuménico en la Catedral de la capital de La Araucanía a la que asiste la institución en pleno y representantes de Cuerpos de Bomberos de distintos puntos de la región y el país, quienes se unieron en homenaje por el bombero número 307 a nivel nacional que ofrenda su vida en cumplimiento del deber.